
La industria de los eventos influye en muchos sectores, y tiene la capacidad de apoyar a las comunidades cuando el significado de “responsabilidad social” es bien interpretado.
Aún cuando el concepto está en el radar de todos los involucrados en el evento (comité organizador, recinto, expositores, proveedores, visitantes) bien valdría la pena ponerlo en práctica, y no solo tratarlo como un ejercicio de ego corporativo para obtener una “palomita de verificación”, una certificación, o un sello.
Se trata de buenas prácticas con impacto reales. Que aporten valor social.
En general, la Industria de los Eventos ha dado grandes pasos en políticas y acciones de sustentabilidad, energía, desechos y medio ambiente. Son acciones colaborativas. No están en manos de una parte de la organización de estos.
Sin embargo, es importante que cada una de las partes involucradas en el evento tenga implementada una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y estrategia de negocio. La suma de este esfuerzo en su conjunto ofrece como ventaja competitiva una imagen pública favorable frente a sus comunidades: Una auténtica reputación social.

¿Cómo crear una cultura de responsabilidad social?
- Se deben tener valores claros, y estar comprometidos con ellos para tener integridad y autenticidad, que las acciones finalmente conducirán a la confianza. Es probable que al principio los esfuerzos de todos los involucrados en el evento estén desarticulados, pero la comunicación jugará aquí un papel colaborativo muy importante.
- Hay que establecer canales de contacto con las comunidades u organizaciones locales donde se realiza el evento, para hacerles saber sobre la intención de involucrarse (o aliarse) con ellos, para apoyarlos con proyectos significativos que logren beneficios reales.




